…ahora ya sabía todas las respuestas.
Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y otro lado y una carretera en el centro. El complejo estaba lleno, con motivo de las vacaciones de Navidad. La dirección del hotel alquilaba los apartamentos por cuenta de los propietarios.
En cuanto subieron a su apartamento del segundo piso, salieron a la terraza, a ver el mar y la playa. De haber alargado la mano a tiempo, seguiría ocupándose de los periódicos y del tentempié.
Aparte de los niños, había poca gente en el agua. Cualquiera podría haber tomado a mal la cariñosa frase de su mujer.
La mirada inmisericorde de la morena le había hecho sentirse depravado; el niño sí que dejó de llorar, con cara seria e inquisitiva: una criatura frágil. Fue la gota que colmó el vaso.
...que no pudo recordar luego cómo era, y la quería. La quería querer, que se dejase.
Hubo un tiempo en el que la cubertería de plata era de oro. Se cuidaba juntos del valor de nuestro…
Se había enamorado de quien no podía tener. Corría el peligro de convertirse en una buena mujer. Una puta que…