Él y un transistor a pilas, así aprendió. Con lo que del silencio escuchaba, el miedo y la desconfianza. Otras, con el poder terapéutico de la ficción, jugando: sus hermanas.
Desde bien pequeños experimentaron traumas, pero la mente los iba almacenando y reemplazando. Fueron muchas las horas, e incómodos testimonios. Las personas a las que querían siempre fueron las únicas que pudieron hacerles daño. A los ricos no les gustaba que envidiasen sus cosas, les hacía sentir culpables.
Su madre jamás les dijo que crecieron en un hospital, y gracias. A ella, y a ese padre, que no fue padre, quien les tuvo hospitalizados sin ni abrirles fichas, detrás de los archivos. El doctor Flores, un eminente cirujano, el que la tenía como asistenta sirviendo en su casa a las órdenes de su querida esposa durante buena parte del día, cuidándole de sus otros cuatro hijos.
La tela no dejaba pasar su respiración, le picaba la piel, la cara, todo. Era como si su vida hubiese…
Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…
Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…
...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano.