Cuanto más caos, más estímulos tenía. Debía de estar tranquilo y, sin embargo, sentía incertidumbre, necesidad. Solo le faltaba trasladarse a otra localidad y cambiarse de trabajo. Había dejado de acercarse a su bloque de pisos y buscarla por entre las ventanas de arriba, de esperarla, de hacerse el encontradizo.
Llevó su corazón bajo las vías del tren y esperó el shock. Con todo y con esas, la seguía queriendo, más que cuando empezó a mirarle con avidez, más que cuando ojiplático se le presentó en casa y se le desnudó de cuerpo entero en un santiamén.
Querer no era fácil, tenía la sensación de haberla perdido. Y seguía en sus trece de volverle a poner entre sus manos un cepillo de dientes, el sexto quizás; de las zapatillas de estar en casa siempre se encargó ella.
Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…
Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…
...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano.
La vida brindaba esos momentos de felicidad a pesar de todo. Lo recordaba como un sonido que salía por la…