Cada vez que le abría la puerta, le procuraba una efusiva bienvenida, ella y sus caderas. Pareciera que no experimentara…
El domingo me levanté a las nueve de la mañana, me afeité, hice la colada y tendí la ropa. Hacía…
... en el espejo, que desde su pasado ilumina nuestro presente, a la espera de que su voz vaya más…
Otros, que las veían, sabían de lo bonito. Por cómo eran capaces de tejer y por cómo miraban sin ruido,…
De lejos no se distinguía si esa mujer era así o en verdad disimulaba. De cerca, estaba claro que intentaba…