Categories: Extraños (Blog)

A sangre y fuego

Las balas fustigaron el aire y la tierra en torno suyo, pero el hombre no se movió. El dolor le había hecho invulnerable e invencible. Casi como la luz sin gravedad, como cuando uno se muere.

En casa, días después, sintió llorar a ambos lados de su cama a dos pobres mujeres: madre e hija. Para quienes la guerra seguía. No en vano, seguía siendo un soldado… y le volverían a llamar a filas.

Y aún tuvo alma para levantar la cabeza y seguir adelante.  

A quienes tienen el horizonte,

en una línea.

 

Pedro Belmonte Tortosa

Share
Published by
Pedro Belmonte Tortosa
Tags: levantar la cabezamadre e hijasoldado

Recent Posts

Y luego desapareció

La tela no dejaba pasar su respiración, le picaba la piel, la cara, todo. Era como si su vida hubiese…

16 horas ago

Siempre se quiso morir antes…

...de que sus hijos lo desearan.

6 días ago

Hizo una pausa de nuevo

Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…

1 semana ago

Le gustaba tener…

...a alguien con quien hablar.

2 semanas ago

Es de noche, pero el cielo está limpio

Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…

2 semanas ago

Levantó las palmas en gesto de…

...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano. 

3 semanas ago